Querido Hijo,
Bienvenido a casa. Se que ha sido un tiempo largo y duro el que has estado fuera de tu hogar, pero tienes que saber que ha sido muy provechoso. Se que en muchos momentos te has sentido perdido, solo, desamparado, pero yo siempre he estado contigo. Todas las vivencias que has tenido te han hecho quien eres ahora, te han curtido, y han sido tus maestras.
Todo lo que me contaste, no era sino el reflejo de lo que sentías, de lo que tenias dentro, Se que en ningún momento querías hacer daño a nadie, y nunca lo hiciste, salvo a ti.
Cuando querías poner bombas, incendiar o disparar, era un momento en el que culpabas a los demás, de las cosas que tu hacías y que te encaminaban a tu auto-destrucción, tu sabes que estabas haciendo con tu vida en esos momentos, y en tus sueños, culpabas al mundo de lo que tu mismo te estabas haciendo.
Después te diste cuenta, que nadie era el culpable, que tu eras el único responsable de tu vida, y que tu solo, estabas acabando contigo mismo, por eso querías quitarte de en medio.
Buscaste un camino, una solución, pero seguías buscándola lejos de ti, caminabas por senderos extraños para encontrar algo que solo dentro de ti existía. Entonces decidiste hacer ruido, llamar la atención, pedirle al mundo auxilio, que alguien te ayudase a salir del túnel, y mientras lo hacías viste que podías crear algo bello, que también podías ayudar a los demás.
Así te diste cuenta, buscando en tu libro, que la verdad, que lo que buscabas, estaba dentro de ti, que siempre había estado ahí, aunque tu estuvieras fuera.
Y entraste, entraste dentro de ti, y todo cambio, encostraste lo que de verdad eres y siempre habías sido, aunque no encontrabas la manera de hacer participes a los demás de tu descubrimiento, y pensabas que dándoles todo les ayudabas. Pero descubriste que no, que la manera de ayudarles, es que por un momento sintieran lo que son, y buscases dentro de ellos. Aprendiste que cada uno somos responsables de nosotros mismos, y que solo nosotros podemos encontrar el camino a casa. Solo puedes mostrarles lo que se van a encontrar, pero cada uno debe hallar su camino.
Querido Hijo, bienvenido a casa.