sábado, 28 de abril de 2012

Respuesta del Padre

Querido Hijo,
Bienvenido a casa. Se que ha sido un tiempo largo y duro el que has estado fuera de tu hogar, pero tienes que saber que ha sido muy provechoso. Se que en muchos momentos te has sentido perdido, solo, desamparado, pero yo siempre he estado contigo. Todas las vivencias que has tenido te han hecho quien eres ahora, te han curtido, y han sido tus maestras.
Todo lo que me contaste, no era sino el reflejo de lo que sentías, de lo que tenias dentro, Se que en ningún momento querías hacer daño a nadie, y nunca lo hiciste, salvo a ti.
Cuando querías poner bombas, incendiar o disparar, era un momento en el que culpabas a los demás, de las cosas que tu hacías y que te encaminaban a tu auto-destrucción, tu sabes que estabas haciendo con tu vida en esos momentos, y en tus sueños, culpabas al mundo de lo que tu mismo te estabas haciendo.
Después te diste cuenta, que nadie era el culpable, que tu eras el único responsable de tu vida, y que tu solo, estabas acabando contigo mismo, por eso querías quitarte de en medio.
Buscaste un camino, una solución, pero seguías buscándola lejos de ti, caminabas por senderos extraños para encontrar algo que solo dentro de ti existía. Entonces decidiste hacer ruido, llamar  la atención, pedirle al mundo auxilio, que alguien te ayudase a salir del túnel, y mientras lo hacías viste que podías crear algo bello, que también podías ayudar a los demás.
Así te diste cuenta, buscando en tu libro, que la verdad, que lo que buscabas, estaba dentro de ti, que siempre había estado ahí, aunque tu estuvieras fuera.
Y entraste, entraste dentro de ti, y todo cambio, encostraste lo que de verdad eres y siempre habías sido, aunque no encontrabas la manera de hacer participes a los demás de tu descubrimiento, y pensabas que dándoles todo les ayudabas. Pero descubriste que no, que la manera de ayudarles, es que por un momento sintieran lo que son, y buscases dentro de ellos. Aprendiste que cada uno somos responsables de nosotros mismos, y que solo nosotros podemos encontrar el camino a casa. Solo puedes mostrarles lo que se van a encontrar, pero cada uno debe hallar su camino.

Querido Hijo, bienvenido a casa.

miércoles, 18 de abril de 2012

Carta de un Hijo a su Padre

Querido Padre,
Te escribo por fin desde casa. No ha sido fácil llegar hasta aquí, porque hubo un tiempo, Padre,  que no recordaba de donde venia.
Hubo un tiempo Padre, que soñaba con hacer el mal. Con mucha rabia, todas las noches me dirigía al centro de la ciudad y ponía en cada escaparate un explosivo, y cuando había terminado de colocar todos, boom, todo la ciudad llena de cristales, toda la ciudad destruida, toda la ciudad desolada.
Hubo un tiempo, que amparado en la noche, prendía fuego a todo lo que me encontraba,  la ciudad se convertía en un gran infierno. Gozaba viendo como se iluminaba el cielo, y todos los habitantes, desconsolados, miraban con asombro como ardían sus sueños.
También hubo un tiempo, en el que desde  lo alto de un edificio,  con mirada fría y animo gélido,  disparaba a toda persona que pasase por mi ángulo de tiro, quería deshacerme de las personas, porque me hacían daño.

Pero hubo un tiempo, Padre, que esto ya no me llenaba, que hacer daño a los demás no saciaba mi angustia, porque realmente, en lo mas profundo de mi alma,  no quería causar dolor alguno. Por lo que pensé, que lo mejor era desaparecer, colgarme de algún sitio y que mi cuerpo apareciese sin vida, al aire, colgado en el cielo, agarrado por una cuerda, como cordón umbilical. Y lo hacia una noche y otra, pero no conseguía mi sueño, y la frustración era grande. Cada vez el dolor era mayor y mayor, y no encontraba nada que me aliviase.

Hubo un tiempo  Padre, que pensé, que como no podía morir, lo mejor era huir, coger el primer sendero, y caminar hasta un lugar donde no pudiese hacer daño a nadie mas, ni a mi mismo, y quien sabe si en el camino encontraría algún lugar de paz, donde poder empezar de nuevo.

Pero volví al mundo. En la soledad tampoco  lograba encontrarme, por lo que decidí hacer ruido, y todas las noches me dedicaba a poner tracas por las calles, pero no una ni dos, muchas a la vez, para que no se pudiesen oír mi gritos. Queria despertar al mundo y a quien osase dormir.
Una noche y otra, pero ¿porque pararse en solo dar ruido, si por primera vez, también podía crear belleza?.  Entonces soñé, en despertar a las personas con bellos fuegos artificiales, los más grandes y coloridos fuegos nunca vistos, que llenasen todo el cielo, toda la ciudad de magia, de luz. Con las mas variadas formas, lanzando mensajes de amor. Si Padre, por primera vez, quería hacer algo bello, que despertasen rodeados de belleza, aunque lo llenase todo de ruido, para que entre tanta belleza no se oyesen mis lamentos.

Hubo un tiempo, Padre, en que soñaba con  encontrar un libro, en el que hallase la paz, en el que me encontrase, en el que me pudiera sumergir y hallar la verdad. Y entonces algo cambio en mi, Padre, y pensé en como hacer felices a los demás.

Hubo un tiempo, Padre, que me subía a las alturas, y desde allí lanzaba a las personas dinero, cientos de billetes, a todas y cada persona que veía, a toda y cada una de las personas que me encontraba, les quería dar riqueza, hacerles felices por un momento, Padre, darles quizás, lo que para mi hasta ese momento, más podían desear. Pero me di cuenta, que los fuertes se lo quitaban a los débiles, que los mayores se lo quitaban a los niños, que el dinero no tiene alma y la felicidad no esta aquí afuera.

Y entonces, Padre, lo sentí, por fin sabía que es lo que había en mí que pudiera dar, que quisiera repartir. Por fin, encontré lo que buscaba.
Padre, recordé donde estaba mi casa.

sábado, 7 de abril de 2012

¿Y tú con que sueñas?

¿Y tú con  que sueñas?

Esta es la historia de un niño, de este tiempo o de otro cualquiera, que vivía junto a sus padres, con sus ilusiones, con su mundo interior, como cualquier niño.
Un día, en fiestas de su ciudad, fue a la feria, en la cual actuaba un mago, y vio con ilusión, como esa persona hacia aparecer y desaparecer, palomas, flores, pañuelos. Se quedo fascinado, y algo dentro de el nació en ese momento, algo se había instalado en su corazoncito.
En sus ratos libres practicaba e intentaba reproducir lo que ese día vio; en las noches, en sus sueños, veía las sonrisas y las caras de felicidad de las personas, que vieron el espectáculo, y soñaba con ser un gran mago.
Este niño creció y se fue haciendo un hombre, pero nunca dejo de sentir esa pasión por la magia. Siempre se sintió tentado de enseñar todo lo que había aprendido, pero sus padres siempre le decían, que estudiase y se hiciese un hombre de bien, que se dejase de sueños.
Pasaron los años, encontró un buen trabajo, se caso, y disfrutaba de lo que se diría una buena vida. Tenia todo lo que sus padres querían para el, todo lo que nos enseñan que tenemos que lograr, para ser personas. Pero dentro de el, estaba triste, lo tenia todo pero se sentía vacío, nunca dejo de soñar en hacer felices a las personas,  aunque solo fuera por un momento.  
Un día paseando por el centro de su ciudad vio un cartel, que anunciaba la posibilidad de dar la primera oportunidad a cualquier persona que se atreviese. Esto le removió por dentro, y por primera vez, pensó con el corazón, y al llegar a casa, se lo comento a su mujer y a sus padres. Estos se volvieron locos, como se iba a exponer a hacer el ridículo delante de otras personas, que dejase de soñar, que ya era un hombre. Le amenazaron que si iba a la actualización, dejarían de quererle, porque les iba a dejar en ridículo. Esto le entristeció mucho, pensó y pensó, y se tiro toda la noche dándole vueltas, pero el sentía dentro de él, que esa era su vida, que dentro de su corazón anhelaba hacer su gran truco de magia, quería hacer felices a muchas personas y no entendía, porque nadie le apoyaba. Tenia que decidir entre su corazón, entre lo que ama, y la lógica, lo correcto a los ojos de los demás.
Esa noche misma, abandono su casa, y al día siguiente se presento en el teatro. Y consiguió mostrar el gran truco que tenia preparado desde hacia tantos años, y que era el mejor truco de magia de la historia, lograr que las personas fueran felices.
Y fue feliz al fin, e hizo muy felices a muchas personas durante muchos años, porque había logrado imponer su corazón.


Todo sueño, se puede hacer realidad. Cada cosa que ves, los grandes descubrimientos que se han hecho, han llegado porque alguna vez, alguien soñó con ello. Pero a todos se les han tratado como locos, como soñadores, porque rompían las reglas de lo que existía, porque hacían algo diferente de lo que se esperaba de ellos.
Todo nace como un sueño. Nunca dejes que nadie te robe tus sueños y sigue siempre a tu corazón, porque te hará feliz.

¿Y tú  con que sueñas?